Acerca de…

Mi nombre es Oscar, vivo en Madrid, España, y he creado este blog para exponer una serie de artículos de ocasión para intercambio o venta entre particulares: antigüedades, muebles, decoración, hardware, software, vídeos, libros, aparatos y toda clase de objetos, cachivaches y cachureos diversos.

“Cambalaches” significa aquí pues, según su acepción más argentina, “tienda donde se compran y venden objetos usados“.

Uso la palabra “kambalaches” con “k” en vez de “cambalaches” con “c” por dos razones: 1) porque la palabra con “c” ya estaba ocupada como nombre de usuario en la plataforma de blogs, y 2) por coherencia con otros sitios, usuarios y direcciones de correo que también mantengo en Internet para el mismo fin. 

El nombre del blog es también un “guiño” y un homenaje al famoso tango “Cambalache “, compuesto por Enrique Santos Discépolo  en 1935, que habla del relativismo, la mediocridad y la deshonestidad que imperaba en la política y la sociedad de la primera mitad del Siglo XX (actualmente, estamos igual o peor, pero eso ya es tema de otro blog ;-)) comparando esa sociedad con las tiendas de objetos usados (cambalaches), donde todo se mezcla, desde “una biblia a un calefón”.

Aquí va la letra (suele variar según la versión y el intérprete) y un vídeo del famoso tango “Cambalache”, en la voz de uno de los mejores cantantes de tangos, Julio Sosa :

 

 

Que el mundo fue y será una porquería,
ya lo sé;
en el quinientos diez y en el dos mil también;
que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos, valores y doblez.
Pero que el siglo veinte es un despliegue
de maldá insolente
ya no hay quién lo niegue.
Vivimos revolcaos en un merengue
y en el mismo lodo todos manoseaos.
Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor,
ignorante, sabio, chorro, generoso, estafador.
Todo es igual; nada es mejor;
lo mismo un burro que un gran profesor.

No hay aplazaos ni escalafón;
los inmorales nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos, caradura o polizón.
¡Qué falta de respeto! ¡Qué atropello a la razón!
¡Cualquiera es un señor! ¡Cualquiera es un ladrón!
Mezclaos con Stavisky, van Don Bosco y la Mignon,
don Chicho y Napoleón, Carnera y San Martín.
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remaches
ves llorar la Biblia junto a un calefón. 

Siglo veinte cambalache problemático y febril;
el que no llora no mama, y el que no afana es un gil.
Dale no más! , dale que va!!,
que allá en el horno nos vamo a encontrar.
No pienses más, echate a un lao,
que a nadie importa si naciste honrao.
Da lo mismo el que labura noche y día como un buey
que el que vive de los otros,
que el que mata o el que cura
o está fuera de la ley.

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